lunes, 25 de enero de 2010
La igualdad está en la inclusión!
Nos encontramos frente a una sociedad que desea la mano dura. Creemos en lo que nos dicen que hay que creer. Los medios de comunicación son parte del sistema de dominación. Un sistema perverso que lo único que quiere es que haya gente individualista, egoísta y competitiva. Que elige la marginación, la exclusión y la injusticia como estandarte.
Imagínense desde sus confortables casas, frente a sus monitores planos y su aire acondicionado, nacer en un ámbito de total vulnerabilidad, en donde la casa tenga techo de chapa, no tengan para comer y sus padres no tengan trabajo, entre otras desgracias...Sin embargo la pobreza no lleva indefectiblemente a la actuación no deseada por la ley,no es algo lineal, sino causal. Son ciertos aspectos situacionales que predisponen a la persona a tomar ese tipo de actitudes.
No nos olvidemos del flagelo de las drogas que azotan a los jóvenes de nuestro país. Este es un factor importantísimo que influye en el grado de violencia que se utiliza al cometer el ilícito. Los pibes no eligen ser chorros porque les gusta, no matan por placer. Muchas veces no encuentran otro camino, otra salida a la injusticia y a la impotencia que les genera tanta desigualdad. La brecha que separa a las clases de mayor poder adquisitivo de las de menor es cada vez más grande, esto genera odio, resentimiento y bronca. Ellos quieren estar incluidos, sentirse dentro, pertenecer y muchas veces ser "pibe chorro" les provee una identidad. La identidad que por su entorno se les dificulta construirla de otra manera.
En psicología está comprobado que ante una situación violenta sufrida por uno mismo o por una persona cercana inconscientemente se siente la necesidad de venganza. Por eso es comprensible que las personas damnificadas pidan justicia a través de sanciones duras. Sin embargo, fijarse en el hecho y no en la causa es tener una mirada muy acotada y simplificista de la situación. Los profesionales que trabajan en lo social, el Estado y sus funcionarios, no deben pensar de esa manera. Sino buscar las causas que hacen tomar este tipo de conductas. Tienen la obligación de velar por el efectivo respeto los Derechos Humanos de TODOS los ciudadanos y por profesar el amor por el prójimo y el respeto a su semejante. Porque en definitiva somos todos iguales, todos somos seres humanos.
Por eso propongo que desde la juventud, que creo que es la que puede llegar a cambiar el mundo, levantemos la mirada y armemos nuestras propias creencias desde el conocimiento, no desde la ignorancia.
Veamos la solución en la integración, no en la exclusión y en el encierro.
Imagínense desde sus confortables casas, frente a sus monitores planos y su aire acondicionado, nacer en un ámbito de total vulnerabilidad, en donde la casa tenga techo de chapa, no tengan para comer y sus padres no tengan trabajo, entre otras desgracias...Sin embargo la pobreza no lleva indefectiblemente a la actuación no deseada por la ley,no es algo lineal, sino causal. Son ciertos aspectos situacionales que predisponen a la persona a tomar ese tipo de actitudes.
No nos olvidemos del flagelo de las drogas que azotan a los jóvenes de nuestro país. Este es un factor importantísimo que influye en el grado de violencia que se utiliza al cometer el ilícito. Los pibes no eligen ser chorros porque les gusta, no matan por placer. Muchas veces no encuentran otro camino, otra salida a la injusticia y a la impotencia que les genera tanta desigualdad. La brecha que separa a las clases de mayor poder adquisitivo de las de menor es cada vez más grande, esto genera odio, resentimiento y bronca. Ellos quieren estar incluidos, sentirse dentro, pertenecer y muchas veces ser "pibe chorro" les provee una identidad. La identidad que por su entorno se les dificulta construirla de otra manera.
En psicología está comprobado que ante una situación violenta sufrida por uno mismo o por una persona cercana inconscientemente se siente la necesidad de venganza. Por eso es comprensible que las personas damnificadas pidan justicia a través de sanciones duras. Sin embargo, fijarse en el hecho y no en la causa es tener una mirada muy acotada y simplificista de la situación. Los profesionales que trabajan en lo social, el Estado y sus funcionarios, no deben pensar de esa manera. Sino buscar las causas que hacen tomar este tipo de conductas. Tienen la obligación de velar por el efectivo respeto los Derechos Humanos de TODOS los ciudadanos y por profesar el amor por el prójimo y el respeto a su semejante. Porque en definitiva somos todos iguales, todos somos seres humanos.
Por eso propongo que desde la juventud, que creo que es la que puede llegar a cambiar el mundo, levantemos la mirada y armemos nuestras propias creencias desde el conocimiento, no desde la ignorancia.
Veamos la solución en la integración, no en la exclusión y en el encierro.
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