La luz recorre sus rincones, esos hinóspitos que posee.
Esas fachadas jubiladas, esos balcones multifacéticos, esas calles flacas, esos autos recortados de otros tiempos, esos ojos expectantes...es tan hermosa.
La Habana te atrapa, te abre sus calles para que la abraces y para que vuelvas a ella.
Es otro planeta dentro de un planeta, como cada lugar de la isla, pero la habana tiene mucho para dar y lo suyo nunca se acaba.
Hay que disfrutarla para quererla, hay que conocerla para amarla.
La quiero, la amo...
4 comentarios:
Me emocionó tu relato porque lo sentí mío. La Habana me enamoró, me marcó, me flechó, me obnubiló, me quitó el aliento, me explotó la cabeza...
Hay un antes y un después.
Luego de transitar sus calles ya no puedo( ni quiero)ser la misma...
Sentimos a La Habana también nuestra, porque la recorrimos y la vivimos. Y porque palpamos a su gente. Nos indetificamos con este blog, y cada vez está más lindo.
Publicar un comentario